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Diego Schwartzman terminó 2017 como el noveno jugador con más victorias en el Tour.

Schwartzman: "No He Llegado A Mi Techo"

El argentino reflexiona sobre su increíble 2017 y habla sobre sus expectativas para la próxima temporada en la que debutará en Brisbane.

Después de superar a Viktor Troicki en el estreno del Masters 1000 de París, Diego Schwartzman siguió su rutina de recuperación habitual: 15 minutos sobre la bicicleta estática, consumo de vitamina, hidratación y estiramiento. Luego, en el restaurante de la sede del torneo, se le acercó Rafael Nadal. Entre burlón e irónico, el español le dijo:

—Para de ganar partidos en 2017. Ya está bien.

La frase del No. 1 del mundo simboliza el salto de calidad del argentino en la temporada. “Que te lo diga Rafa con su equipo de trabajo alrededor es algo imborrable, es un momento que nunca se me va a olvidar. Tengo una buena relación con él por ‘Pico’ Mónaco. Pero a pesar de compartir torneos y charlas, nunca lo dejo de admirar. Es uno de mis ídolos”, dice Schwartzman en charla con ATPWorldTour.com.

Las palmadas de reconocimiento de Nadal estaban completamente justificadas. Al terminar 2016, Schwartzman sumaba 31 triunfos en el ATP World Tour y solo en 2017 obtuvo 39 victorias para convertirse en el noveno jugador con más partidos ganados en el año. En medio de esta productividad, consiguió sus dos primeras victorias ante jugadores del Top 10: ante Dominic Thiem (tras salvar cuatro match points) en 2R de Montreal y ante Marin Cilic en tercera ronda del US Open.

Ganar como nunca antes en el circuito le permitió superarse a sí mismo en muchos aspectos de su carrera. En el US Open debutó como cuartofinalista de Grand Slam (p. Carreño), en Montecarlo alcanzó por primera vez unos cuartos de final de Masters 1000 (p. Nadal) y en Tokio se convirtió en semifinalista primerizo de un ATP 500 (p. Goffin).

Además, en 2017 alcanzó su mejor ubicación en el Emirates ATP Rankings al irrumpir en el Top 25 en octubre (terminó el año como No. 26). Gracias a estos resultados, obtuvo poco más de $1,500,00 en ganancias, igualando la totalidad de lo que había ganado en toda su carrera antes de empezar 2017.

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“Fue clave mantener una misma manera de trabajar, conservar lo bueno, sumar gente (como su entrenador Juan Ignacio Chela) y escuchar consejos de la gente a mi alrededor”, explica Schwartzman sobre los secretos de su protagonismo en 2017. “Fue fundamental trabajar duro, entrenar con mucha dedicación. Eso me está haciendo que pueda seguir mejorando y que todavía no haya llegado a mi techo”.

Uno de los puntos de quiebre de la temporada fue Montecarlo, donde derrotó a Roberto Bautista y Jan-Lennard Struff antes de caer con Nadal en cuartos. Lo más importante es que en El Principado encontró respuestas sobre sí mismo. “Allí me di cuenta que para ganarle a los que están bien arriba no tienes otra opción que físicamente estar casi al borde del máximo de lo que podés dar”.

“Y trabajé mucho para mantener esa intensidad que conseguí en Montecarlo. Solo así iba a poder incomodar a los rivales. Así que me alimenté bien, hice buenas recuperaciones, eso hizo que haya podido estar al 100%. Mentalmente no fue fácil porque hay que dejar muchas cosas de lado para estar en ese nivel pero creo que valió la pena”, agrega el argentino de 25 años, uno de los más pequeños (1.70m) del tour.

Fundamental también para que mantuviera la confianza durante largos periodos fue su familia. Su mamá Silvana y su hermana Natali lo acompañaron en varios torneos. Y sus hermanos lo contagiaron de temperancia. Sobre todo Andrés, el mayor. “Todos me ayudaron a mantener los pies sobre la tierra. Estuvieron ahí para bajarme al piso, para decirme las cosas como era. Pueden venir buenos y malos momentos, pero siempre hay que disfrutar y trabajar duro para que sean más los buenos”.

Después de dos semanas de descanso, empezó la pretemporada el 20 de noviembre en Buenos Aires. El ‘Peque’, como le dicen sus allegados, no piensa cambiar mucho en la planificación para el 2018. “Pude jugar mi mejor tenis en muchos torneos y lo que debo hacer es mantener lo que hice este año”. En Sports Lab, un centro de alto rendimiento que funciona en Parque Norte, entrenó en 2016 durante tres semanas bajo las órdenes de Martiniano Orazi y Juan Manuel Galván.

Trabajaron en resistencia, potencia, explosión, desplazamientos y apoyos. Lo necesario para un tenista que corre y hace correr a su rival hasta el desmayo. En 2018 podemos esperar el mismo Diego, pero en más torneos importantes. “Voy a jugar más ATP 500 que en 2017. Algunos más en cemento y pasto porque me gustan esas superficies”.

Su segunda temporada en la élite comenzará el 1 de enero del 2018 en Brisbane antes de debutar como preclasificado en el Abierto de Australia. Si puede mantener la intensidad del 2017, Schwartzman podrá seguir tumbando a los más grandes.

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