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Brain Game: El Revés De Nadal, Protagonista

Brain Game analiza la victoria de Rafael Nadal en el Rolex Monte-Carlo Masters

Normalmente la derecha de Rafael Nadal es el centro de atención mientras acumula títulos de manera prodigiosa en Montecarlo. Hoy no fue así. Llegó el momento del revés. Fue ese golpe quien se llevó todo el protagonismo.

Nadal derrotó a Kei Nishikori por 6-3, 6-2, aplastando a un revés ganador cruzado en el punto de partido para lograr su ‘Undécima’ corona en el Rolex Monte-Carlo Masters. Ese revés abrasador fue la guinda perfecta del pastel.

Las intenciones estratégicas de Nishikori de atacar el revés de Nadal fueron obvias desde el principio, cuando Nadal conectó 17 reveses en el primer juego del partido. Nadal cometió tres errores de revés en el juego, pero luego disparó 26 reveses consecutivos para ponerse con 5-2 en el primer set.

La ventaja insuperable fue construida con el revés.

El revés de Nadal no se atascó una sola vez durante cinco juegos consecutivos, del 1-1 al 5-2, sentando las bases de una contundente victoria. En el set inicial, Nadal golpeó 65 reveses. Ese total no incluye restos, voleas o remates, pero sí incluye disparos de approach.

Los 65 golpes de revés de Nadal en el set inicial tuvieron el apoyo de 25 golpes de derecha desde el lado de iguales. En muchos de los partidos de Nadal, el español suele golpear más derechas que reveses, pero hoy no. Confió en su revés y la apuesta tuvo su recompensa en trofeo.

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En todo el partido, Nadal conectó 87 (73%) golpes de revés y solo 33 (27%) de derecha. El revés de Nadal tuvo su presencia en cinco golpes ganadores y solo siete errores no forzados en dos sets. Eso significa que promedió un error de revés por cada 12 golpes. Simplemente excepcional para un golpe que se suponía más vulnerable.

En cuanto a la derecha, el español golpeó 102 derechas en intercambios, cometiendo 13 errores, para un promedio de un error por cada ocho derechas. El revés claramente superó a la derecha en un domingo soleado al lado del mar.

Nishikori, curiosamente, ganó los intercambios más largos con +9 golpes (10-6). El único problema fue que no representó un grupo de puntos lo suficientemente amplio como para marcar la diferencia. Nadal ganó los intercambios cortos de 0-4 (34-19) y los intercambios de 5-8 golpes también (23-15).

El drive de Nadal sirvió para mover a Nishikori de lado a lado de la pista, con el 57% de las derechas abiertas de Nadal yendo al revés de Nishikori y el 43% dirigidas a la derecha. Sorprendentemente, Nadal no aterrizó una sola derecha en el primer tercio de la pista en el set inicial.

En las rondas previas a la final, Nadal había golpeado el 61% de sus derechas cruzadas y solo el 39% a la línea. Esa sería una combinación normal para cualquiera de los jugadores en Montecarlo.

Pero en el set inaugural del domingo, Nadal conectó más golpes de derecha a la línea que cruzadas, lo que indica lo seguro que estaba con ese golpe. Conectó el 56% de sus derechas a la línea y el 44% fueron cruzadas.

Sin embargo, el revés fue una roca inamovible. La derecha cumplió con su misión. Y Nadal posiblemente esté jugando el mejor tenis sobre tierra batida de su vida.

“Montecarlo”