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Duckhee Lee in action at the 2014 US Open junior tournament.

Estrellas del Mañana: Duckhee Lee

A pesar de sus problemas de habla y audición, el jugador de 17 años de edad ha ascendido paulatinamente en el Emirates ATP Rankings.

Duckhee Lee está en Tegal, Indonesia, y va ganando cómodamente 3-1 en el primer set de los cuartos de final de un ITF Futures contra Christopher Rungkat, la raqueta número uno del país anfitrión. Un passing shot le permite quebrar el saque, empuña su mano, mira a su equipo y trota para cambiar de lado. Solo hay un problema: mientras el juez de silla considera como buena la bola, anuncia deuce y no game. El surcoreano de 17 años no entiende y le tomará unos minutos relajarse.

Lee tiene una camiseta rosada, unos tenis verde limón, pelo parado como un cantante de pop y ahora está manoteándole al juez de silla. Podrán pensar que es otro picante jugador. Pero en realidad solo está hablando y escuchando como puede, pues tiene problemas físicos para lograr ambas cosas. Lee nació sordo y sólo puede oír las vibraciones, pero no decisiones de los jueces, por lo que tiene que depender de gestos con las manos.

En el circuito de ITF Futures, donde los estándares son menos rigurosos que en el ATP World Tour, Duckhee Lee cree que está siendo saboteado por los jueces que son de Indonesia. Es fácil de entender por qué. Lee no puede encontrar una anulación por parte del juez, pues en muchas pizarras del resultado solo se ilustra el set y no el marcador del juego.

Lo que sigue a continuación es generado por lo que se pierde en la traducción y la conversación complicada. El juez no puede entender muy bien lo que Lee está tratando de decir, y Lee no puede escuchar completamente los argumentos de la autoridad. Lee usa señas, el público local comienza a burlarse y en unos segundos Lee ya ha perdido el juego y el impulso. En el cambio de lado, la afición sigue burlándose y Lee se pone una toalla en la cara para llorar.

“A veces tengo problemas escuchando los llamados del juez”, admite Lee. “Es difícil controlar mi mente y mis emociones”. Trato de expresarme cuando veo que es injusto o incorrecto para mí. Me esmero por comunicarme con ellos vía señas o expresiones faciales”.

Con el orgullo herido, Lee comienza a dejar que la raqueta hable por él. Gana nueve de los próximos 11 juegos para llevarse el partido y usa esa energía para coronarse campeón del torneo. La semana siguiente vuelve a enfrentar a Rungkat y lo vence en la final.

El crecimiento de Lee


Duckhee Lee nació en Jecheon, un pequeño pueblo ubicado en las montañas y en donde los ríos corren para alimentar reservas y lagos. A pesar de tener una sola calle principal y solo un hotel cinco estrellas, Jechecon atrae a muchos coreanos porque es un destino de relajación y muy distinto al bullicio de Seúl.

Allí no hay muchas cosas que Doug MacCurdy no haya visto o hecho como entrenador de tenis. El ex director de desarrollo de la ITF se ha desenvuelto en Estados Unidos, China, India y recientemente en Corea. “Lee siempre demostró un nivel avanzado en tenis. Su equipo siempre fue inteligente para programar sus torneos. En su carrera juvenil se iba muy lejos y volvía con muchos puntos. Veo que sigue haciendo lo mismo a nivel profesional”.

La historia del ranking de Lee ha sido de aumento lento pero constante. Actualmente, ocupa la casilla 305, pero gracias a otro título de Future en Japón entrará en el top-300, lo que lo convertiría en el tenista más joven en este listado.

Desde 2013, Duckhee Lee ha participado en 36 Futuros, ha alcanzado siete subtítulos y cinco coronas, lo que significa que llega a la final cada cinco torneos. En el ATP Challenger Tour, ha disputado seis eventos y solo perdió una vez contra un jugador peor raqueado que él. En raras ocasiones ves a Duckhee en un mal día. 

Lee tiene un débil servicio, pero lo compensa con una increíble devolución. Una vez la bola está en juego, él emplea un estilo plano que requiere de mucha precisión. Su bola vuela más rápido y puede afectar las rodillas de sus oponentes al tener que flexionar tanto. En cuanto a su derecha, tiene mucha rotación del hombro izquierdo, lo que le permite soportar el nivel de su oponente.

Danai Udomchoke jugó y perdió con Lee recientemente en Indonesia. “Su servicio necesita mucho trabajo, pero es muy joven”, asegura. “Sin embargo, considerando que todavía no ha aprendido a volear muy bien, es increíble cómo juega con sus herramientas. Si no puede ganar con su servicio o en la net, se apoya en su fortaleza en la línea de fondo. Además, lee muy rápido a donde van a tirar la bola”.

Christopher Rungkat está de acuerdo con esta última característica. “Él parece que siempre supiera a dónde voy a tirar la bola. No creo que adivine, sino que lee mi mente. Es rápido, pero también lo son muchos jugadores. Si tuviera que elegir una palabra para resumir su juego, diría ‘anticipación’.

Obstáculos futuros

Ryan Hodierne es un biomecánico deportivo en el Instituto Deportivo de Singapur que ha estudiado a los atletas sordos. Su investigación aporta a la declaración de Rungkat sobre Lee. “Tendrías que usar la vista en un sentido mayor por no estar capacitado de escuchar el golpe de la pelota”, dice. “Con la eliminación de un sentido, los otros se agudizan”.

¿Qué le pasa a un jugador que no puede escuchar totalmente? ¿Cómo se adapta?

Brian Ehlers, considerado experto en atletas sordos, fue el primer voleibolista sordo en jugar por Estados Unidos y en participar en 1980 y 1984 en los Juegos Olímpicos. “Un atleta con una condición sensorial perdida tiene una ventaja. Su mente se vuelve más concentrada y analítica, porque empieza a coordinar sus acciones con el contacto del punto, con la velocidad y la trayectoria”.

Duckhee Lee está de acuerdo con Brian Elhers. “Mi dificultad para oír me ayuda a concentrarme en mi propio juego”. Y Elhers continúa en sus reflexiones: “Un deportista así puede adquirir más ímpetu porque se promete demostrarle al resto que puede ser como ellos a pesar de no tener la misma condición. Los atletas sordos quieren hacer algo importante para ganar aceptación y respeto”.

Duckhee Lee tal vez no esté capacitado para escuchar muy claramente al juez de silla ni para felicitar al oponente por un punto bueno. Pero sí será capaz de reconocer los aplausos de la gente si continúa coleccionando trofeos.