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Lleyton Hewit: Soñando Grande En El Patio De Su Casa

El australiano recuerda su conquista en las ATP Finals de 2001, donde aseguró terminar el año como No. 1 con récord incluido.

En el patio de su casa, los compatriotas de Lleyton Hewitt soñaban en grande, atrapados en la ola de su ascenso meteórico. Con el torneo de final de temporada 2001 celebrado en el Super Dome en Sídney, el jugador de 20 años tenía la oportunidad de convertirse en el No. 1 del mundo más joven de la historia y de hacerlo frente a miles de australianos. No es de extrañar que atrajera al público de tenis más grande de la ciudad desde la década de 1950.

“Durante todo ese año no me había centrado en llegar al No. 1 del mundo”, dijo Hewitt. “No había pasado por mi mente. Luego apareció el US Open y jugué fantásticamente [batiendo a Pete Sampras en la final] para ponerme en una posición para terminar el año también con mucha fuerza”.

Al comienzo de la semana en Sídney, Guga Kuerten, quien en 2000 había sido el No. 1 a fin de año y el campeón en el torneo de final de temporada en Lisboa, tenía una pequeña ventaja. Pero Hewitt y Andre Agassi se posicionaron para potencialmente alcanzar el primer lugar. “Mi objetivo al inicio del año había sido calificar para el Top 8, solo para estar allí, y Pat Rafter y yo hablamos mucho sobre eso. Poder jugar en nuestro patio trasero fue un gran logro para los dos. Al final, tres de nosotros pudimos haber terminado No. 1 al comienzo del torneo. Guga lideraba, yo era el No. 2 y Agassi el No. 3”.

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La forma en que cayeron los resultados en las etapas de grupo, Hewitt terminó jugando con su “buen compañero” Rafter en su último partido de round-robin, sabiendo que la victoria le daría la posición No. uno. “De todos modos ya tenía garantizado pasar a las semifinales. Fue un partido extraño. Pat y yo tuvimos que jugar una final de la Copa Davis la semana siguiente juntos. Lo había admirado y era como un hermano mayor para mí durante tantos años. Mirando hacia atrás ahora, no lo hubiera deseado de otra manera: compartir esa experiencia y ese momento con Pat, un ex No. 1, y también en Sídney”.

Frente a 16,000 australianos, la multitud de tenis más grande de Sídney desde la final de la Copa Davis de 1954, Hewitt completó su victoria por 7-5, 6-2 sobre Rafter con un tiro ganador de derecha. A partir de ese momento, la presión se levantó de los hombros de Hewitt. Sin embargo, después de la euforia por convertirse en el No. 1 del mundo más joven del deporte, mejorando el récord anterior de Jimmy Connors, con 22 años, en 1974, Hewitt se dio cuenta de que, a pesar de las dificultades físicas, necesitaba terminar el trabajo.

“Tuve una pequeña tensión en mi tendón que enfrenté en la semifinal [contra Juan Carlos Ferrero] y la final [contra Sebastien Grosjean], lo que me hizo salir a jugar un poco más agresivamente”, dijo Hewitt, quien vencería al francés 6-3, 6-3, 6-4. “Realmente fue un gran sueño”, dijo Hewitt. “Jugar en Sídney, y no solo reclamar el No. 1 de fin de año, sino hacerlo en tu país de origen y ganar el título… fue muy satisfactorio saber que todo el trabajo duro y los sacrificios habían valido la pena”.

Al año siguiente, Hewitt volvería a ganar el torneo de final de temporada, en Shanghái. Pero su carrera en Sídney siempre será la que más recuerde con cariño.

Este año, en la décima edición de las Nitto ATP Finals en Londres, el torneo de final de temporada rinde homenaje a los jugadores que compitieron en el evento en la década del 2000.