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Pablo Carreño Busta debutó en la pasada edición de las Nitto ATP Finals, como reserva sustituyendo a Rafael Nadal.

Carreño: "Hay Que Vivirlo Para Poder Describirlo"

El español explica su primera experiencia en la pasada edición de las Nitto ATP Finals

"El juego de luces es espectacular y esas pantallas enormes casi en la cara impresionan". Es el recuerdo de Pablo Carreño Busta de la primera vez que encaró el túnel de vestuarios hasta saltar a la pista central del O2 de Londres para debutar durante la pasada edición en las Nitto ATP Finals. Con los ojos bien abiertos y la mirada perdida expresa la magnitud de un escenario en el que sólo unos pocos privilegiados han tenido la oportunidad de impartir su tenis.

No obstante, el asturiano es uno de los cuatro españoles que han podido jugar bajo los focos de la pista cubierta británica junto a Rafael Nadal, David Ferrer y Fernando Verdasco. Y es que el pasado año, a pesar de llegar a la capital inglesa con el cartel de reserva, pudo estrenarse en la competición después de que Nadal se retirase en el primer encuentro de la Round Robin.

Así, Carreño disfrutó de dos partidos (vs Dominic Thiem y Grigor Dimitrov) de la fase de grupos, aunque no pudo imponerse en ninguno de ellos. Eso sí, pudo jugar en el torneo que reúne a los mejores del año, algo que no consiguieron algunos de sus compatriotas como Roberto Bautista Agut, Feliciano López o Nicolás Almagro, que también han estado en Londres como reservas de las Nitto ATP Finals.

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"Fue una experiencia increíble. Es algo que hay que vivir para poder describirlo", resume el jugador nacido en Gijón hace 27 años después de codearse con los mejores. Y lo hizo en una campaña en la que jugó sus primeras semifinales en un torneo ATP World Tour Masters 1000 en Indian Wells (p. con Stan Wawrinka), levantó un título en Estoril, se presentó en sus primeros cuartos de final en Roland Garros y elevó su cota en los Grand Slam hasta las semifinales logradas en el US Open (p. con Kevin Anderson).

El juego de luces y sonidos, la espectacularidad del marco y el éxtasis de colores en las pantallas del O2 hicieron que el paso por las Nitto ATP Finals de Pablo Carreño fuese inolvidable. "No te lo puedes imaginar, es algo único. Cuando entré a la pista tenía la piel de gallina. Es difícil de explicar, pero me he sentido muy bien", continuó explicando sobre su primera experiencia en el complejo de North Greenwich.

Más allá de la magnitud del evento, Carreño Busta no se dejó intimidar y en el primer duelo ante Thiem estuvo cerca de sorprender al austriaco. El partido se marchó hasta el set definitivo, pero no pudo cerrarlo (3-6, 6-3, 6-4) en más de dos horas de juego.

El español volvió a disputar un partido más frente a Dimitrov, que acabaría siendo el ganador del torneo y resolvió el encuentro con contundencia (1-6, 1-6). "No era un objetivo real clasificarme para semifinales", explica Carreño.

"Lo que tocaba en estos dos partidos era volver a coger sensaciones buenas, sentir que podía jugar a este nivel y demostrar no a la gente si no a mí mismo por qué estaba Top 10 y por qué estaba jugando ese torneo". Así fue la primera vez en las Nitto ATP Finals de un jugador que promete regresar algún día a un torneo que muy pocos pueden vivir.