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Roberto Bautista Agut participa por sexta ocasión en su carrera en el Rolex Paris Masters 2018.

Bautista: Una Nueva Forma De Ver La Vida

El español reflexiona sobre una temporada de gran impacto personal.

Roberto Bautista camina con tranquilidad por las entrañas del Rolex Paris Masters, intentando disfrutar cada minuto en el último ATP World Tour Masters 1000 de la temporada. Fuera de pista, alejado del graderío y la tensión competitiva, el español desprende calma y sosiego en cada paso. Su primera victoria en la capital francesa es otro ejemplo del espíritu que recorre su interior: la voluntad por levantarse por duro que sea el golpe a recibir.

En la temporada más complicada de su carrera, el año más duro de su vida personal ante la pérdida repentina de su madre el pasado mes de mayo, el jugador de Castellón es un competidor con la mente renovada. Una persona con inmensa voluntad interior y decidida a seguir una receta a rajatabla: gozar cada día al máximo de sus fuerzas.

“Ha sido un año difícil, tanto a nivel físico como a nivel personal”, reconoce con entereza Bautista, la tercera raqueta española en una temporada con condicionantes que invitarían a desaparecer del mapa. “Han sucedido muchas cosas dentro y sobre todo, fuera de las pistas. Pero creo que lo que he jugado lo he hecho con garantías y a buen nivel. Aunque el ranking no haya terminado como yo quisiera, a nivel de juego he conseguido mejorar mi tenis”.

Es la voluntad de un jugador capaz de sumar victorias siete días después del golpe más duro que uno puede recibir. La fortaleza de un hombre que mantiene un lugar entre los mejores 25 jugadores del mundo donde muchos hubieran encontrado un abismo. Un sello de entereza humana y un ejemplo para las generaciones de competidores que están por florecer.

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Con una mirada serena y tono reflexivo, Roberto se extiende en la necesidad de relativizar cuando le rodea. “La visión de las cosas ha cambiado para mí”, afirma. “Hay momentos en la vida que son muy difíciles. Uno se para a reflexionar y, sin ser del todo consciente de lo ocurrido, uno los siente como puntos de inflexión. La conclusión a la que uno llega pasado un tiempo es que hay que seguir adelante. Es la lectura que queda pasado un tiempo. Por eso, en lo sucesivo, me gustaría conseguir algo que parece sencillo pero no lo es. Ni siquiera para un deportista profesional como yo: poder pensar más en mi carrera”.

Si uno mira al pasado, el camino está plagado de ejemplos de lo que pudo ser y no fue. Por ejemplo, Roberto eligió el tenis teniendo la posibilidad de hacer carrera en el fútbol. En Villarreal, uno de los núcleos punteros del balompié en España, todavía recuerdan a un jugador al que le brotaban los goles de las botas. Si uno mira al futuro, se empeña en una ilusión. Algo en el fondo siempre incierto. Por eso, Roberto enfoca la vida siempre en presente.

“Hay que vivir el día a día al máximo”, defiende. “Uno debe tratar de no pensar mucho en adelante. El futuro es algo que no existe en realidad y por lo que a veces nos preocupamos demasiado. Las cosas que suceden están delante de uno. Hay debe tratar de disfrutar de tu trabajo, de las cosas que se hacen en el día a día, de los momentos que compartes con la gente que quieres. Hay que disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Parece sencillo pero no lo es”.

Así, y en momentos donde las fuerzas no se encuentran, uno de los talentos más notables del ATP World Tour ha encontrado en el circuito su razón de ser.

“El tenis ha sido mi refugio en estos tiempos complicados. Tener la mente enfocada en mis rutinas, pegada a la competición, ha sido de muchísima ayuda. El deporte es mi pasión, algo que siempre he amado, y en estos momentos también ha sido como mi tabla de salvación. Me he podido por momentos olvidar de temas personales que han sido muy fuertes. Me ha ayudado muchísimo a salir adelante”.

“Paris”

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